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Jey Mammón destapó las intimidades de Silvio Soldán

El locutor fue invitado a Los Mammones.

Silvio Soldán

El reconocido locutor y presentador de televisión fue invitado al programa que conduce Jey Mammón, Los Mammones. Allí, con sus incisivas preguntas, el conductor del late night show, destapó las intimidades de Silvio Soldán, las que él reveló sin mucho problema. El también actor de 85 años nacido en Colonia Belgrano, provincia de Buenos Aires sorprendió a todos con sus particularidades.

En principio, antes de comenzar la entrevista, Jey Mammón le preguntó si era cierto que él ya no protagonizaba más las publicidades de una famosa marca de boletos de quiniela. El locutor comentó que era cierto y que había trabajado con ellos desde sus comienzos, hace 40 años. Sin embargo, luego de hacer historia con su voz, se enteró hace muy poco de que fue relevado.

Ya una vez en la entrevista, Jey Mammón le cuestionó a Silvio Soldán: «¿Qué querías ser cuando eras chiquito?». Rápidamente y con poca reflexión, el histórico presentador de televisión le contestó: «Quería ser grande». Luego, el conductor de Los Mammones le volvió a preguntar: «Pero, de oficio y eso, ¿te imaginabas alguna carrera?». Silvio comenzó respondiendo: «No sé, pasa que yo vengo de un pueblo muy chiquitito, con 700 habitantes».

Segundos después, agregó: «Yo quería ser bombero… como muchos chicos, ¿no?». Con humor su entrevistador le expresó: «Y apagaste algunos incendios, te digo, eh». Luego, la conversación versó por un momento en el que Silvio Soldán estuvo preso 61 días en la cárcel de Devoto, por causa de que su pareja, Giselle Rímolo ejercía medicina sin título, además de estar implicado por tráfico de medicamentos peligrosos para la salud, estafas y homicidio culposo.

Jey Mammón le preguntó si tuvo buena relación con los otros presos. Silvio Soldán comentó que tuvo una relación perfecta con sus compañeros. El locutor recordó: «Además era toda gente que ya iba a salir… Algunos salían y se iban de caño. El drama de ellos que me decían a mí, que era bastante lógico pero que no debería ser así: «Sabés lo que pasa. A los que estamos acá adentro no nos dan laburo nadie. Y si nos dan laburo, nos dan cuatro mangos»».

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