Obesidad, una condición que afecta a la mujer en todas las etapas de su vida

La obesidad expone a la mujer a numerosos riesgos a lo largo de toda su vida. Desde el punto de vista físico, puede ocasionar trastornos en la fertilidad, incrementa afecciones cardiovasculares tras la menopausia y aumenta las posibilidades de sufrir distintos tipos de cáncer y enfermedades como Alzheimer en adultas mayores. A nivel psicológico, repercute al exponer injustamente a la persona a situaciones de bullying y discriminación, que pueden afectar la autoestima en la infancia y adolescencia. Esta problemática fue abordada en un encuentro dirigido a médicos cardiólogos organizado por el laboratorio Teva, donde se hizo hincapié en que alcanzar y sostener un peso saludable contribuye a la mejora de gran parte de los parámetros.

«Al hablar de enfermedades asociadas al sobrepeso y a la obesidad en la mujer, debemos dividirlas en las de origen puramente metabólico, aquellas de raíz mecánica y las mentales», explicó la Dra. Juliana Mociulsky, médica endocrinóloga y Jefa de la Sección Nutrición del Servicio de Epidemiología y Prevención del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA). Durante el encuentro del programa Sumá Corazón, la especialista describió que «entre las metabólicas, prevalecen la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares como infarto, ACV, hipertensión, dislipemias, insuficiencia cardíaca congestiva y embolismo pulmonar, entre otras. También hígado graso, litiasis biliar, trastornos de fertilidad y algunos tipos de cáncer».

En cuanto a las mecánicas, la profesional de la salud mencionó la artrosis, el dolor lumbar, las apneas del sueño y la incontinencia urinaria. Por último, con respecto a las enfermedades mentales, precisó que el sobrepeso y la obesidad pueden ocasionar depresión y ansiedad. «En definitiva, el exceso de peso en la mujer estará acompañado de un cóctel explosivo que puede incluir bullying, problemas de pareja, disminución de la autoestima, dificultades para encontrar talles de ropa, inequidad salarial y menores oportunidades laborales», detalló la médica endocrinóloga.

De acuerdo con Mocilusky, las personas con obesidad suelen hacer más visitas médicas que aquellas que no presentan esta condición, dados los problemas metabólicos, mecánicos y mentales mencionados anteriormente. Sin embargo, en la reunión convocada por Teva, la especialista del ICBA remarcó que «siempre debemos mirar a la mujer que vive con obesidad en todas sus dimensiones, en vez de concentrarnos meramente en su enfermedad». En otras palabras, es importante apreciarla como un todo y no reducirla a un aspecto de su vida.

Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018, 61,6% de los argentinos mayores de 18 años padecen sobrepeso y obesidad. Esto representa un aumento del 26% respecto de los resultados obtenidos en 2005, cuando se registró que el 49% de la población sufría alguna de estas patologías. Si bien los datos no discriminan por sexo, la médica señaló que «la obesidad en la mujer acompañó estos valores y es algo que se refleja diariamente en el consultorio». Este crecimiento vertiginoso se vio influido por factores externos de índole ambiental, social y económica. También por factores internos, como la genética y alteraciones en los circuitos de regulación del apetito, donde intervienen cuestiones biológicas vinculadas deseo, placer y recompensa.

Beneficios de bajar de peso

Muchos de los parámetros antes mencionados, en especial los metabólicos, pueden disminuir considerablemente con reduciendo el peso corporal de 3% a 15%. Con tan solo bajar tres puntos porcentuales, ya es posible previr la diabetes tipo 2, las dislipemias y la hemoglobina glicosilada (HbA1c). A partir del descenso de un 5%, mejoran progresivamente la hipertensión, la artrosis, el reflujo gastroesofágico y el síndrome de ovario poliquístico, una de las principales causas de infertilidad. En tanto, desde un 7%, los síntomas de incontinencia comienzan a mermar y, a partir de una baja del 10%, se reducen la inflamación y la fibrosis del hígado graso, al tiempo que se percibe un pequeño beneficio en la apnea del sueño.

Entre los principales recomendaciones incluidas en las Guías Alimentarias para la Población Argentina del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, se encuentran incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física, tomar 8 vasos diarios de agua e ingerir cinco porciones de frutas y verduras variadas. También se aconseja reducir el consumo de sal, evitar las comidas y bebidas altas en grasas y azúcar, optar por lácteos descremados, comer más pescado, incorporar legumbres, cereales, frutas secas y semillas.