Protesta en la estación Lacroze de la línea B por la presencia de un material cancerígeno

El primer día de la semana sorprendió a los usuarios de la línea B del subte con una protesta gremial. En la estación Federico Lacroze, los metrodelegados decidieron levantar los molinetes en reclamo por las malas condiciones en las que deben realizar sus labores. Principalmente, las críticas del personal se centran en la presencia de asbesto (amianto), un material cancerígeno, en la red de subterráneos. Entre otros aspectos, las medidas de fuerza apuntan a que la concesionaria solucione este problema que atenta contra la salud de los trabajadores y, por qué no, de los pasajeros.

Quienes viajen por la Ciudad desde esta estación se encontrarán con las acciones gremiales descriptas anteriormente, que no implican una interrupción del servicio. El levantamiento de molinetes fue impulsado por la Asociación gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP) para exponer el faltante de personal, las malas condiciones laborales, la violación del convenio colectivo de trabajo y presencia del mencionado material cancerígeno en trenes, estaciones y túneles.

Las medidas de fuerza comenzaron las 7 de la mañana y, según declaró a Telefé Noticias el metrodelegado Claudio Dellecarbonara, se tomaron a causa de que hay una «situación casi terminal de una concesión que se ha beneficiado con enormes ganancias y subsidios mientras que usuarios y trabajadores muchas veces hemos pagado esos negociados con la vida». El dirigente gremial hacía referencia con estas palabras a la compra a España de vagones infestados con asbesto por parte del Gobierno porteño. Cabe destacar que en dicho país europeo este mineral ha provocado la muerte al menos cuatro trabajadores del metro.

Infestados desde hace más de un año

El 7 de mayo pasado, dicho sindicato ya advertía de que la red subterránea se hallaba infestada con asbesto. Dos meses atrás, AGTSyP planteaba que hacía un año que había denunciado que este mineral se encontraba presenten en las formaciones e instalaciones. En aquella oportunidad, también había alertado de que la línea B estaba en estado naranja por «el pésimo estado de la flota Mitsubishi, puesto que los compañeros de los talleres Rancagua y Urquiza no cuentan con las medidas de seguridad que exige la normativa vigente nacional e internacional para la manipulación de asbesto».

Dada esta situación, el gremio planteó que las formaciones no estaban siendo intervenidas «por la desidia y la falta de decisión política de este Gobierno en materia de salud laboral». Además, aseguró que «no se tiene seguridad de la cantidad de piezas que contienen asbesto en la flota Mitsubishi». Como consecuencia, la cantidad de formaciones necesarias para garantizar el servicio de la línea en cuestión está a punto de colapsar «porque no se toma la decisión política de hacer los estudios a las piezas». El sindicato hizo responsables de esta situación a los Gobiernos nacional y de la Cuidad, a Subterráneos de Buenos Aires SE (SBASE) y a la empresa Metrovías SA «por no estar tomando en cuenta nuestra salud».