Abuelas de Plaza de Mayo presentó ayer al nieto 130

Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, presentó ayer al nieto recuperado número 130 en la sede del organismo. Se trata de Javier Matías Darroux Mijalchuk, cuya identidad fue restituida y anunciada el lunes pasado. El joven agradeció a su tío por no haber claudicado en su lucha por reencontrarse.

Una vez más, ya superan las cien, el barrio porteño de Monserrat se convirtió en el escenario de una de las noticias más conmovedoras desde el retorno a la democracia. Ayer por la tarde, se presentó una nueva restitución, una nueva historia, la de Javier Matías Darroux Mijalchuk. El joven fue buscado durante 40 años por su tío, a quien agradeció por su coraje y por que “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”.

El nieto 130 recuperó su origen biológico, gracias a la labor conjunta de Abuelas, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Darroux Mijalchuk es hijo de Juan Manuel Darroux y Elena Mijalchuk, quienes fueron desaparecidos en diciembre de 1977 por la última dictadura militar. Al momento de ser secuestrada, su madre se encontraba embarazada de dos meses, por lo que ahora comienza una nueva búsqueda, la de su hermano o hermana.

Matías señaló que reconstruir la vida de sus padres representa “una caricia al alma”. Sin embargo, su búsqueda no se detendrá allí, ya que desea investigar qué fue del hermano o hermana que su mamá llevaba en el vientre al momento de su desaparición. Por otra parte, les habló a quienes tienen dudas de su identidad y los invitó a “juntar coraje y acercarse a Abuelas”.

Dos búsquedas y un destino común

De acuerdo con un comunicado de prensa emitido por Abuelas, Matías “siempre supo que no era hijo de quienes lo criaron y su expediente de adopción consignaba que había sido encontrado por una mujer la noche del 27 de diciembre de 1977”. “Fue en la intersección de Ramallo y Grecia, a tres cuadras de la ESMA, cerca de donde esa misma madrugada Elena Mijalchuk fue vista con su bebé por última vez”, precisó el texto. El niño fue dado adopción a un matrimonio, que lo crió en la Ciudad de Buenos Aires. Más tarde, se mudaron a Córdoba.

Si bien siempre lo había acompañado la sospecha de que era hijo de desaparecidos, en un principio no tenía interés en indagar en su origen porque estaba bien con quién era y porque no le “convencía entrar en una búsqueda con resultado incierto”. Sin embargo, su visión cambió y acudió a la sede cordobesa de Abuelas para intentar recuperar su identidad.

“Fue recién a fines de 2006 que entendí el egoísmo de mi postura. Del otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela. Vane (su pareja) y mis amigos tenían razón: mi tío me buscaba desde hacía 40 años”, explicó Darroux Mijalchuk en referencia al proceso que atravesó.

Por su parte, Roberto Mijalchuk, su tío, denunció en 1999 la desaparición de su hermana ―embarazada de dos meses―, su cuñado y su sobrino. Posteriormente, miembros de ambas familias incorporaron sus muestras al BNDG. Abuelas también contribuyó a completar la información genética, ya que le solicitó a la Justicia la exhumación de familiares fallecidos. “La última muestra que se sumó, la de su abuela paterna, Natividad Arelano Venturelli, junto a la ampliación de los marcadores analizados por el Banco, permitió la identificación de Matías”, indicó el organismo en su comunicado de prensa.